Ana Lanz

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Constancia y fuerza: Los retos del bailarín

Male dancers

Ser bailarín en Guatemala es un proceso difícil. Existen paradigmas en la sociedad que no permiten que más hombres se expresen a través de la danza y se pierdan la oportunidad de crecer artísticamente.
Recientemente me ha tocado escuchar a muchas madres que están interesadas en que sus hijas pequeñas reciban clases de danza. Se emocionan y hacen todo lo posible por acomodar sus horarios y presupuesto para inscribir a sus hijas en escuelas y academias. Los leotardos color rosa, zapatillas, mallas y flores para el cabello son parte de la experiencia de formar a una pequeña bailarina.
¿Pero qué sucede cuando un niño muestra interés por la danza?
Muchos de ellos pierden su motivación al no encontrar apoyo en casa. Porque como sociedad hemos construido prejuicios machistas acerca de que la danza no es una disciplina para hombres, y en su lugar, algunos padres prefieren que sus hijos aprendan a jugar fútbol

Leslie Anne Romero

Leslie 1

“Nunca he sido de la idea de verme como princesita en el escenario. Al contrario, prefiero NO ser una princesita. Me gusta tener esta oportunidad de explorar y descubrir todas las formas y posibilidades de movimiento con mi cuerpo. En la danza contemporánea encontré todo esto que quería.
Como a muchos otros les ha pasado, tuve un montón de problemas en mi casa por decidir ser bailarina. Yo vengo de un hogar en donde todos tienen un título universitario y se dedican a eso. Entonces, para mi familia fue muy difícil aceptar que yo me dedicara a la danza. De hecho, creo que son pocas las personas que tienen el total apoyo de su familia para vivir de esto.
Una de las etapas en donde tuve más conflicto fue cuando estudiaba en la Escuela Nacional de Danza. Ahí decidí, después de 6 años de estudiar ballet clásico, cambiarme de carrera para seguir

Ingrid Aceytuno

“Toda la vida me llamó la atención estudiar ballet, pero lamentablemente mis papás no tenían los recursos para pagarme ningún estudio de danza. Vivo en la zona 3, a la orilla de un barranco.
Cuando tenía como 14 años, una vez estábamos escuchando Radio USAC y salió el anuncio de que iban a impartir clases de danza para niños en el Paraninfo Universitario, y decidí llegar. En ese entonces se pagaban 25 quetzales de inscripción y otros 25 de mensualidad; pero como éramos de escasos recursos, en ocasiones ni los 25 quetzales podíamos pagar. Mi mamá me decía que ya no podía seguir asistiendo a clases porque no teníamos dinero.
Me puse a pensar qué podía hacer para seguir estudiando danza, y en eso, vi a unas personas que vendían pastelitos. Entonces empecé a ahorrar el dinero que me daban en la escuela pública en donde estudiaba. Recibía 5 quetzales al día

Lidia Tum

Lidia 1

“Estaba viendo un reportaje en la televisión sobre la Escuela Municipal de Danza y ví a las estudiantes de la primera promoción. ¡Yo quería ser como ellas! Me ponía a copiar lo que ellas hacían: apuntar los pies, colocar la espalda recta y ponerme de puntillas. Tenía solo 5 años.
Con el apoyo de mi mamá pude entrar a la Escuela cuando cumplí los 8 años. Ella pagaba la mensualidades, los pasajes de bus y me compraba con mucho esfuerzo los implementos que necesitaba para mis clases, como zapatillas, mallas y maquillaje. Por el contrario, mi papá siempre decía que la danza era una pérdida de tiempo; que no servía para nada y por esa razón nunca fue verme a mis presentaciones.
Justo en esa época, mi papá se enfermó y mi mamá ya no podía llevarme a clases porque tenía que quedarse en casa para atenderlo. Empecé a faltar mucho a

Ballet de Jalisco en Guatemala

El Ballet de Jalisco se presentó el 14 de septiembre en el Centro Cultural Miguel Ángel Asturias como parte de la Semana de la Amistad Guatemala – Jalisco. Con 3 años de existencia y bajo la dirección del Maestro Dariusz Blajer, este ballet es considerado como una de las mejores compañías de México.
 
EL ESPECTÁCULO
La sala de teatro llena de personas esperaba el inicio de un espectáculo de ballet clásico, que sin duda cumpliría con las expectativas de los que esperábamos impacientes. Iniciaron con Akbal, una danza desbordante de energía, saltos y fuerza que impresionó a todos. La coreografía es de Aldo Kattón, con quien pude conversar para escribir este artículo.
Aldo ha sido maestro del Ballet de Jalisco desde su fundación. Parte de los retos con los que se encuentra al trabajar con bailarines de diferentes culturas, escuelas y técnicas, es poder unificarlos y sacar lo mejor de cada uno para