Dancing humans

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Nicolás Miranda

“A temprana edad supe que quería bailar Ballet. Quizás fue porque mi hermana recibía clases de Jazz o porque vi la película de Billy Elliot. Tenía 6 años cuando le dije a mi mamá que quería empezar a tomar clases. A ella le pareció extraño por el tabú de que los hombres no bailan ballet; pero decidió apoyarme. Creo que he sido muy afortunado al contar con el apoyo de mi familia desde pequeño.
Somos de Antigua Guatemala, y un día nos encontramos con la maestra Gilda Jolas, quien fue de las primeras en dar clases en Antigua. Mi mamá le preguntó si recibía varones en su escuela, y ella se sorprendió al conocer a un niño tan pequeño que estuviera interesado en tomar clases. Recibí mi clase de prueba y desde entonces me enamoré de la danza.
Sin embargo, no todo se me dió fácil. Una de las mayores dificultades que

Christian Ruano “Persa”

“Desde pequeño he sido influenciado por la actividad física y por las artes marciales. Mi papá es Sen Sei en Karate Do y mi abuelo fue modelo para la estatua de Tecún Umán en Xelajú. El fue el primero en construir un gimnasio aquí en Guatemala. A los 5 años empecé a entrenarme en Karate, pero no encontré algo que me motivara a continuar, así que deje de hacerlo a los 13 años.
Sin embargo, mi cuerpo necesitaba seguir activo. Con el surgimiento de las redes sociales conocí el Parkour y empecé a experimentarlo con un amigo. Era necesario que aprendiera a ejecutar algunas acrobacias con la técnica correcta y fue entonces cuando decidí federarme en Gimnasia Artística. Ahí conocí a varios bailarines del Ballet del Inguat, Ballet Folklórico y Moderno, y otros bailarines de contemporáneo.
Todos los días me iba caminando desde mi casa hacia la federación de gimnasia. Me tocaba

Nimrod Lima

“Mi primer acercamiento con la danza fue a los 12 años. Inicié haciendo danzas en pequeñas obras de la iglesia. Tengo una tía que en ese entonces estudiaba danza y ella me motivó a aprender un poco más.

 

A los 16 años ingresé a la Escuela Municipal. En un principio no querían aceptarme por mi edad. Para estudiar danza clásica generalmente se inicia a los 8 o 9 años. Tuve la dicha de contar con el apoyo incondicional de mis padres para estudiar lo que a mí me gustaba; entonces mi papá llegó a la Escuela Municipal, habló con la directora y fue así como pude ingresar.

 

Mi mamá era costurera y mi papá en su juventud fue zapatero. De ellos aprendí estas habilidades y las utilicé para hacer mis propias zapatillas de ballet. Mis compañeros de clase en la Escuela me preguntaban que dónde había comprado mis zapatillas y

Josué Villeda

Josué 1

Desde pequeño crecí dentro de mi propia burbuja. Contaba las horas para salir del colegio e irme a bailar. Quizás por estar encerrado en mi mundo no me tomé en serio el bullying que recibí de mis compañeros. A los 12 años inicié en un grupo infantil de la iglesia. Ahí me enseñaron algunos pasos muy elementales de danza y yo me sentía muy cómodo haciéndolos.
Estaba ilusionado con todo lo nuevo que había descubierto con mi movimiento. Pero después de tres años, perdí totalmente el interés. Pensaba que lo que estaba haciendo era únicamente un pasatiempo.
A los 17 años, en el último año de colegio decidí participar en una coreografía para competir con otros establecimientos. Nos presentamos y no ganamos. Lo que yo no sabía era que dentro de la audiencia estaban dos maestros de una academia de danza que vieron mi desempeño y me ofrecieron una beca de estudios.

Victor Ellington

Victor Ellington

“Dicen que la danza, como definición, consiste en realizar movimientos corporales al ritmo de la música. Pero luego descubrí que también puedo moverme sin ella. Es un privilegio tener la posibilidad de bailar como si el mismo cuerpo fuera mi instrumento.
Yo siempre fui alguien al que le gustaron mucho los deportes. Trataba de estar en todas las actividades deportivas del colegio y fue ahí donde se dió la oportunidad de recibir clases con un maestro que me enseñó algunos movimientos de Hip Hop. Tenía 15 años y vivía en Puerto Barrios.
Youtube fue la primera herramienta que utilicé para aprender a bailar. Copiaba algunos pasos y memorizaba secuencias de movimiento. Estuve estudiando de esa forma durante tres años hasta que me gradué del colegio y descubrí muchas otras formas de aprendizaje. Luego tuve que mudarme a Chiquimula y me surgió la inquietud de buscar algún lugar que me permitiera tomar clases